...El objetivo del Patang Bazi es entablar un combate con cualquiera de los participantes con el fin de derribar sus cometas cortando el hilo. Tradición cultural o juego de niños de origen incierto, esta actividad convierte el cielo en una efervescente solución en la que se pierde la vista. OESTE 014
La azarosa historia del edificio del Reichstag, construido en 1894 según un proyecto de Paul Wallot (véase Arquitectura Viva 30), está íntimamente ligada a los avatares de la zona del Spreebogen, donde está emplazado. [...]
El concurso del Reichstag, convocado en mayo de 1992 y fallado en febrero de 1993, con un primer premio compartido entre las propuestas de Norman Foster, Santiago Calatrava y Pi de Bruijn, ha sido objeto de la más encendida controversia debido a las connotaciones conflictivas de este edificio, representativo para muchos de la continuidad de la Gran Nación Alemana. [...]
Norman Foster cubría el edificio con un desmesurado baldaquino traslúcido; Santiago Calatrava, por fin, era el único que retomaba sin cortapisas el tema de la cúpula, adecuándola a su lenguaje expresivo. [...]
La concesión definitiva del proyecto al estudio de Sir Norman Foster and Partnersen junio de 1993 y la posterior sucesión de soluciones formales del arquitecto británico para transformar su baldaquino original en una cúpula han reavivado la polémica, trasladándola al campo específico de la arquitectura.
Reichstag
La reconstrucción del parlamento
Foster/Calatrava/ De Bruijn
A&V Monografías de Arquitectura y Vivienda 50 (1994)
A new headquarters for the “New York Times” newspaper was commissioned
via invited competition in 2000. Renzo Piano Building Workshop’s winning design
opens up a neglected corner of Manhattan opposite the Port Authority, with a
52-storey building whose themes of permeability and transparency express the
intrinsic link between the newspaper and the city.
Una casa de película. A la cartelera me remito. Con las primeras imágenes de la última producción de Vaca Films llegan las suposiciones. A los que nos cogió de cerca el rodaje sabíamos que la casa no podía estar muy lejos. Los planos aéreos llevan a confusión. La cámara sobrevuela Canide, pero cuando se detiene en casa de Luis Tosar y Goya Toledo estamos en Serantes. La hemos encontrado. Entramos.
anuncio de la venta de la vivienda no coinciden la dirección del diario La voz de Galicia con la del anuncio. Tampoco con la de los arquitectos que es la que pude encontrar en Google Maps
LA SILLA EAMES o PLASTIC CHAIR comercializada por la empresa Vitra en Europa y por Herman Miller en América fue un diseño de Charles y Ray Eames en colaboración con Zenith Plastics para el concurso “Low-Cost Furniture Design”, que organizó The Museum of Modern Art of New York en el año 1950.
La Fiberglass chair fue la primera silla de plástico que se fabricó industrialmente.
Posteriormente, al comprobarse el riesgo ambiental que suponía la producción de fibra de vidrio, se suspendió la producción hasta encontrar un material más adecuado. En 2004, Herman Miller volvió a introducir la silla de plástico esta vez fabricando la carcasa con polipropileno 100% reciclable. Este material proporciona una sutil textura mate ofreciendo un tacto suave y una alta durabilidad.
Los autores alardean ingenuamente de lo que costó diseñar las cabinas de ascensor absolutamente transparentes y situadas en el exterior del edificio en la Lloyd's de Londres. Reconocen que ese tipo de ascensores es propio de hoteles de lujo de otros climas, pero puestos a importar al centro de Londres la idea, se proponen hacerlo bien. No sólo se utiliza la más moderna tecnología del vidrio sino que se consigue que soporten vientos de 150 kilómetros por hora, que funcionen perfectamente y a temperatura controlada cuando hiele y, por fin, que unos flaps especiales se abran a cada parada para asegurar que el paso de la cabina al interior del edificio se hará sin sufrir la cuchillada del viento helado, o la rociada del granizo londinense, cuando los empleados simplemente cambien de planta o vayan al lavabo.
Arquitecturas 'high-tech' Entre la alta costura y la alta competición Ignacio Paricio. Arquitectura Viva nº4 Enero 1989 pgs 11-14
The Lloyd’s of London building consists of three main towers-each attached to their own service tower-that are concentrically oriented around a 60 meter atrium at the heart of the building. Each floor acts as a gallery overlooking the atrium; however, only the first four floors are open to the atrium whereas the rest are enclosed by glass panels.
En uno de los últimos cortos realizados por Nowness, el director Matthew Donaldson explora la casa de Ruth y Richard Rogers en Londres. Lo que parece ser un típico edificio de estilo georgiano desde el exterior, con "una fachada de ladrillo con ventanas uniformes y estuco", se abre en una serie de audaces, coloridos y acogedores espacios interiores que sólo pueden venir de Richard Rogers.
Los detalles de diseño parecen repetirse en muchos de los proyectos más famosos de Rogers, como la estética tubular llamativa del Centro Pompidou, en pequeña escala. Los espacios interiores -incluido el salón principal-, giran alrededor de la cocina, lo que no es de extrañar ya que Ruth Rogers es dueña de un restaurant italiano en The River Café.
Ruth Rogers jokes that her husband, whose accomplishments include Centre Pompidou, Lloyds of London and The Millennium Dome, took a house and turned it into a barn. Yet extraordinarily, the exterior of the building is an archetypal Georgian terrace; a resplendent facade in London brick with uniform windows and smart stucco. From the street there is no hint of the vertiginous staircase that zigzags through the air of the dramatic living space inside. “A room is the beginning of a city,” says Rogers and there are plenty of nods towards his architectural preoccupations. An industrial palette of natural light and acid-bright color is everywhere. Even the window-box geraniums are a signature pink. A column of Mao Zedong portraits courtesy of Andy Warhol, works by Cy Twombly and a fine collection of Philip Gustons are displayed alongside Mexican craft art and clusters of elegant ceramic vessels made by Richard’s mother. That the Rogers refer to the living space as a “piazza” is significant; the communal spirit of Italy, and in particular Florence where Richard was born, is an enduring influence on them both.
Edificio para la administración pública y oficinas judiciales del Marin County Civic Center
San Rafael, California
Frank Lloyd Wright, 1957
We know that the good building is not the
one that hurts the landscape, but is one that makes the landscape more
beautiful than it was before that building was built. In Marin County you have
one of the most beautiful landscapes I have seen, and I am proud to make the
buildings of this County characteristic of the beauty of the County.
Autores: Ángela García de Paredes e Ignacio
García Pedrosa
(Paredes Pedrosa, arquitectos)
Colaboradores:
Silvia Colmenares (proyecto y dirección de obra)
Manuel García de Paredes
Aparejador:
Luis Calvo
Coordinador:
Emilio Esteras
Estructura:
Gogaite, S.L.
Instalaciones:
Geasyt, S.A.
Jefe
de Obra: Ignacio Lemus
Concurso:
1996
Proyecto:
2000
Construcción:
2002-2005
Inauguración:
2006
Propietario:
Ayuntamiento de Madrid. GMU. Área de Gobierno de las Artes
Gestión:
Ministerio de Cultura. Centro Dramático Nacional. INAEM Constructora: Ortiz Construcciones y Proyectos, S.A.
Superficie
Construida: 5.380 m2
La
historia de la Sala Olimpia es casi la de un siglo de la capital, de la II
Republica, de la Guerra Civil, del Franquismo... En la particular Plaza de
Lavapiés, en el conocido barrio madrileño, la antigua sala diseñada por
Secundino Zuazo, hoy reformada, conforma uno de los tantos teatros de la red
que se extiende hasta el barrio de las letras, una zona de gran potencia
cultural en la que sin duda se ha conseguido destacar el nuevo Teatro
Valle-Inclán, gracias a un trabajo intenso que ha conseguido devolverle al
barrio su Sala Olimpia, como se sigue conociendo por la zona al Teatro, sin
impactar de forma grave en la fisionomía ni la vida de uno de los puntos más característicos
de Madrid.
promateriales de construcción y arquitectura actual
El famosísimo hervidor con el
pajarito que canta cuando el agua empieza a hervir, un gran éxito a partir de
1985, representa para Alessi el punto de encuentro entre el diseño de alto
nivel y los métodos de producción a gran escala; encuentro buscado obstinadamente
por Michael Graves, aplicando su personal código visual, el cual funde
influencias desde el Art Déco hasta el Pop Art o el lenguaje de los dibujos
animados
Michael Graves
Born in Indianapolis, he
teaches architecture in Princeton since 1962. His architectural works include
the Portland Building and the Humana Building, the extension of the Whitney
Museum of American Art, and the Newark Museum. He created the best-selling 9093
kettle for Alessi. Michael Graves died in 2015
Uno de los
pabellones más impactantes fue el de IBM, proyectado por Eero Saarinen, que
consistía en un volumen ovoide con el logo corporativo repetido en relieve
sobre su piel a modo de fractal, montado sobre una estructura de acero que
remedaba a un bosque de árboles. Blanco, etéreo y liviano, pretendía reflejar
la inmaterialidad del futuro digital que apenas despuntaba; y en su interior,
sobre pantallas múltiples, se exhibía una muestra multimedia creada por
los infaltables Charles y Ray Eames.
Entre los
participantes internacionales, tuvo críticas favorables el pabellón de Japón
creado por Kunio Maekawa, pionero de la arquitectura moderna en su país, con
sus fachadas de piedra que remedaban una formación natural. Pero el que ganó el
premio a la mejor arquitectura extranjera de la Feria fue el de España, sobrio
por fuera en medio del caos de estímulos visuales, con su fachada austera
modular e interiores exuberantes, proyectado por Javier Carvajal. En él se
exhibieron algunos cuadros del Museo del Prado y actuó el bailarín flamenco
Antonio Gades.
Las crónicas
que llegan hoy desde Estados Unidos, a propósito del medio siglo cumplido, se
focalizan en los restos aún visibles en el Corona Park. Como el Unisphere, un
globo terráqueo hueco y calado de 42 metros de altura, creación del arquitecto
Gilmore Clarke y fabricado en acero inoxidable, que hasta hoy es el símbolo de
Queens; el Salón de las Ciencias de Wallace, convertido en museo público de
arte, y el pabellón de Philip Johnson, que se convirtió en pista de patinaje
para luego caer en un estado calamitoso de abandono, del que lo rescató la
exitosa película “Hombres de Negro”, de 1997, y recientemente fue declarado
patrimonio histórico de Estados Unidos.
Pero, entiéndanme, no hablo de
títulos. Calatrava no es arquitecto aunque tenga el título, aunque tuviera 2,
aunque lo tuviera por Harvard (Harvard, ¿es buena Escuela?), aunque tenga,
realmente, todos los que quiera. No es arquitecto como tantos que también
tienen el título, pero que no lo son, en realidad, pues no llegan a saber hacer
arquitectura, ni con interés, y ni siquiera con corrección. Su mentalidad es la
de un ingeniero. Y los ingenieros no entienden la disciplina arquitectónica,
conceptual y precisa, funcional y constructiva, y tantas veces austera y
plásticamente limitada, hecha de composiciones contenidas y refinadas, pero
casi siempre sin espectacularidad ninguna. Cuando los ingenieros pretenden
hacer arquitectura la confunden con algo simplemente plástico, con algo próximo
a la escultura, arte que pasan a practicar, supuestamente, y sin
mediación alguna, a despecho de la escala, y aprovechando la expresividad
que se le puede dar a la estructura resistente, aunque esta expresividad
pudiera estar fuera de lugar, como tantas veces lo está. Y así los
ingenieros-escultores, como Calatrava, muy pocas veces aciertan en sus
exacerbaciones plásticas. Casi siempre llegan a la cursilería y a la forma sin
sentido, a la arbitrariedad sin interés, al formalismo vacío.
Al ver los edificios de Calatrava (ya incluso llamarles
edificios es mucho decir) todo esto resulta bien claro, no sabe hacerlos.
El Museo de la ciencia de Valencia es de una gran torpeza, una equivocada
disposición lineal a la que no sabe encontrar el buen remate por sus extremos,
y que tiene una luz libre interior muy grande que, naturalmente, no sirve para
nada, pues el edificio y su uso no necesitan la diafanidad. Brilla en él, como
si fueran oropeles, una estructura supuestamente "orgánica", al
servicio de cuya plasticidad, ni siquiera conseguida, todo se ha subordinado.